lunes, octubre 18, 2004

"No seas falso, que no lo eres, y entrégate a los placeres, que no son sólo míos..."

Y me siento frente a la pantalla y teclado a esperar qué locuras escupirán ahora mis ideáticos dedos llenos de recuerdos... y pienso.. Ah! Por qué no transcribir algo que escribí hace un tiempo en uno de mis cuadernos? -me rasco la cabeza- y me interrumpen un mensaje de un buen amigo en mi celular. Y me interrumpen mil recuerdos y escuxo atenta "Voces del Tango" de E. Bunbury... y esta frase da vueltas en mi cabeza... "Escucho las voces de tango, al ver todas las bazas que he perdido al seguir en la timba de amar, en la puerta de un bar, atado a un querer, por ti, por ti..." y mientras sigo escuxando su uoh, uoh... sacaré mi cuaderno de mi preciada mochila azul con escudo del F. C. Barcelona...

Me gusta muxo el sonido de mis trazos de letras cuando son finos y largos,
agudos y curveados. Me gusta como suena, ese sonido cuando estoy estresada y
confundida. Es realmente relajante... hacia muxo no escribía. No sé porqué me da
por temporadas, y si no escribo, siento que me voy a morir. Es desesperante. Lo
has sentido? es la misma desesperación que se siente cuando te estás ahogando y
se te acaba el aire, y gritas, y con ese grito tragas más agua que camello en
oasis. Realmente desesperante. he sentido las dos cosas... y por algo logro
controlar mis nervios y sigo viva para seguir nadando y escribiendo... debo
decir; Nadando en recuerdos... o ahogándome en recuerdos? Después de todo, sólo
son letras, no? Es mi vida!

Aquí termina mi cita fragmentada y textual
a un escrito de alguno de mis alteregos, el sábado 07 de agosto de 2004, a las
0048hrs. mientras, allí escrito, dice que escuchaba un danzón.


Son tantas cosas qué decir que no digo nada. Y sigo escuxando a Bunbury... ahora escuxo “Canto (el mismo dolor)”... y dice... “Canto porque me canso de dar explicaciones, no tengo soluciones, ¿para qué tanto preguntar?” Sí, los porqué’s me destrozan la vida. No los que yo hago a otros, si no los que yo me hago a mí misma. Estoy segura de lo que tengo y lo que siento. Pero yo misma me confundo más y más. Chale! Y me quedo muda por un rato. Y mis dedos se quedan quietos y mi mente estática. Y sigo escuxando... “Canto porque me harto de lugares concurridos, de esquemas aburridos para conseguir seguridad. Parto de aquí a otro lado, crías cuervos, y te comen los ojos luego. Canto porque me levanto, siempre con las mismas penas. Y no hay mejor ni peor, pues con la gente que tropiezo, sufren del mismo dolor, están igual, el mismo dolor. No hay mejor ni peor, si estás quieto o en movimiento, sufres el mismo dolor, estás igual, el mismo dolor...” y sigo en silencio, silencio y Silencio. Y esta vez no escuxo mis trazos finos y largos, agudos y curveados... sólo son teclas. Una sinfonía de teclas que alcanzo a escuxar entre la voz de este extranjero. Y pienso... Sabes, a veces daría mi vida por verte muerto. Otras, te doy mi vida para que hagas lo que quieras, o mejor aun, te la regalo para que seas eterno. Y si te das cuenta, aquí la idea principal es mi suicidio ante tu indiferencia. En la primer sentencia no había pensado que tal vez aplica mi necrolatría. No lo crees? Me confundo y confundo, pero soy constante.
Y finalizo con una confesión extraoficial, nuevamente para mis afueras... –risas- (siguen las risas)... a veces, extraño la tibieza de tu cuerpo en mi cama cuando despierto y me doy cuenta que jamás has estado...
Me voy, se me apeteció un té y hace frío. Es otoño.
ESCUXESE : El Rescate y Canto (el Mismo dolor), E. Bunbury.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio